La Fashion Act de Nueva York es un proyecto de ley que obligaría a las grandes marcas de ropa, calzado y carteras a responder por el impacto ambiental y social de su cadena de suministro. Se presentó por primera vez en enero de 2022 y desde entonces se ha vuelto a ingresar en cada período legislativo sin llegar a aprobarse. Esto es lo que propone y por qué la industria la sigue de cerca.

Qué es la Fashion Act de Nueva York
Su nombre completo es Fashion Sustainability and Social Accountability Act, que se puede traducir como ley de sustentabilidad y responsabilidad social de la moda. La presentaron la entonces senadora estatal Alessandra Biaggi y la asambleísta Anna Kelles. La versión vigente en el Senado estatal es el proyecto S4558A, y su par en la Asamblea es el A4631.
La idea central es simple: si una marca quiere vender en Nueva York, uno de los mercados de moda más importantes del mundo, tiene que saber de dónde viene lo que vende y hacerse cargo de los daños que provoque.
A qué marcas se aplicaría la ley de la moda
| Criterio | Detalle |
|---|---|
| Rubros | Ropa, calzado y carteras |
| Tamaño | Empresas con ingresos globales superiores a 100 millones de dólares |
| Vínculo con el estado | Que hagan negocios en Nueva York, tengan o no su sede ahí |
| Quién fiscaliza | La Fiscalía General del estado |
Por ese diseño, la ley alcanzaría a casi todas las grandes marcas internacionales, incluidas las de moda rápida, aunque fabriquen en Asia y tengan su casa matriz en Europa.
Qué exigiría la Fashion Act a las marcas
- Mapear la cadena de suministro: identificar a sus proveedores, desde las fábricas hasta los productores de materias primas.
- Debida diligencia: identificar, prevenir, mitigar y reparar los impactos negativos sobre los derechos humanos y el medio ambiente.
- Metas climáticas: fijar y cumplir reducciones de emisiones en línea con el Acuerdo de París.
- Gestión de químicos: trabajar con los proveedores para controlar el uso de sustancias químicas.
- Transparencia: publicar esa información en internet.
| Obligación | Plazo desde la entrada en vigor |
|---|---|
| Mapeo de la cadena de suministro | 12 meses |
| Publicación de la información | 18 meses |
Qué multas contempla la ley de la moda de Nueva York
Aquí las fuentes no coinciden, porque el texto ha cambiado entre versiones. Las primeras hablaban de multas de hasta el 2% de los ingresos anuales de la empresa. Análisis posteriores, como el de la organización BSR, describen sanciones de hasta 15.000 dólares por cada día de incumplimiento. Lo recaudado iría a un fondo para reparar daños ambientales y laborales.
En qué está la Fashion Act de Nueva York
| Período | Qué pasó |
|---|---|
| 2022 | Se presenta por primera vez (proyectos S7428 y A8352) |
| 2023-2024 | Se reingresa (S4746 y A4333); la Asamblea cierra el período sin votarla |
| 2025-2026 | Se reingresa otra vez (S4558 y A4631) |
Al cierre de este artículo no encontramos registro de que el proyecto haya sido aprobado por alguna de las dos cámaras. En Nueva York, un proyecto que no se vota antes del fin del período legislativo debe volver a presentarse.
Por qué importa la ley de la moda fuera de Nueva York
Porque funcionaría como un estándar de hecho. Una marca global no arma una cadena de suministro distinta para cada mercado: si tiene que mapear proveedores y reducir emisiones para vender en Nueva York, lo hará para todo el mundo. Por eso se lo suele comparar con las normas europeas de debida diligencia.
Para quienes compran ropa, el efecto sería indirecto: más información pública sobre dónde y cómo se fabrica lo que usan. Si te interesa el consumo, revisa nuestra sección de estilo de vida, y para más temas de empresas, la de negocios.
Preguntas frecuentes
¿La Fashion Act de Nueva York ya es ley?
No. Es un proyecto que se ha presentado en tres períodos legislativos y no ha sido aprobado.
¿A qué empresas afectaría?
A las marcas de ropa, calzado y carteras con ingresos globales superiores a 100 millones de dólares que hagan negocios en Nueva York.
¿Qué tendrían que hacer las marcas?
Mapear su cadena de suministro, fijar metas de reducción de emisiones, controlar el uso de químicos y publicar esa información.
¿Quién la impulsó?
La presentaron en 2022 la senadora Alessandra Biaggi y la asambleísta Anna Kelles.



